· · ·

Sobre la figura de la tutoría en 𝛃ÐS₥: lo que es, lo que no es y por qué necesitamos hablarlo con honestidad

En el mundo del BDSM, hay muchas figuras y dinámicas, pero pocas generan tanta confusión como la tutoría. Mucha gente cree que una persona tutora es como un “amo provisional”…

En el mundo del BDSM, hay muchas figuras y dinámicas, pero pocas generan tanta confusión como la tutoría. Mucha gente cree que una persona tutora es como un “amo provisional” o alguien que toma el control de quien apenas empieza. Spoiler: no. Esa idea no solo está equivocada, también puede ser peligrosa.

Una persona tutora ética es alguien que ya tiene camino recorrido, que tiene presencia en comunidad y relaciones pasadas que, en general, terminaron bien o siguen siendo sanas. No es alguien que se pone el título porque suena sexy o porque quiere sentirse importante. Es alguien que realmente puede acompañar procesos sin apropiarse de tu deseo ni usar su experiencia como excusa para controlar.

¿Se necesita tutoría para entrar al BDSM? No. ¿Puede ser útil? Sí, y mucho. Sobre todo si estás llegando desde redes sociales, con un montón de ideas mezcladas, o si simplemente aprendes mejor acompañada. Porque no todo lo que se ve en línea es real, y a veces lo que parece erotismo o “entrenamiento” en realidad es control mal disfrazado. Una buena tutoría puede ayudarte a no caer ahí.

Ahora, lo que más confunde: la tutoría no es dominación. Y eso tiene que quedar claro. Un tutor no es tu dom. Punto. Si empieza a tratarte como si lo fuera, si hay posesividad, insinuaciones o se apropia de tu proceso, ya no estás en una tutoría. Estás en otra cosa, y no precisamente segura.

Otro error muy común: pensar que la persona tutora “moldea” a la sumisa. Que la “forma”, que la “mejora”, como si fuera una pieza de barro. Ese cuento, aunque suene bonito en la fantasía, es peligroso. Cosifica, infantiliza y fomenta la dependencia emocional. Una tutoría ética no transforma a nadie: acompaña, enseña, orienta, y suelta.

Y ojo: no necesitas ser dominante para ser tutor. Lo importante no es el rol, sino la experiencia, los límites claros y la ética. Una persona sumisa con trayectoria puede acompañar mejor que alguien que solo se autonombra dominante sin haber vivido nada más que sus propias fantasías. Y del otro lado, hay que deshacer el mito de que “los doms no necesitan guía”. La dominancia no es algo mágico que te despierta un día. Hay que aprender consentimiento, anatomía, negociación, cuidado, contención. Pedir apoyo no es debilidad, es madurez.

Entonces, ¿qué hace una persona tutora de verdad? Comparte herramientas, técnicas, contexto. Ayuda a entender el consentimiento, a leer señales, a cuidar antes, durante y después de una escena. Da retroalimentación si se le pide, corrige si se le permite, y se retira. No erotiza el proceso, no pide sumisión, no juega con tu vulnerabilidad. Enseña desde la claridad, y suelta desde el respeto.

Imagínate esto: quieres aprender a usar floggers. La persona tutora te muestra cómo sujetarlo, cómo mover la muñeca, qué zonas del cuerpo son seguras, cómo saber si la otra persona está bien. No te pide que te le sometas ni te pone pruebas para ver si “pasaste”. Solo te guía, sin invadir. Eso es tutoría.

Y todo esto tiene que quedar claro en los acuerdos. Una tutoría ética tiene acuerdos escritos, modificables, informados, específicos, libres y entusiastas. La base de todo es saber qué se va a trabajar, hasta dónde, con qué límites. Y algo no negociable: la tutoría no es un vínculo erótico. Si hay erotización, ya no es tutoría. La relación tutor-aprendiz se parece más a lo académico que a lo erótico. Hay una diferencia de experiencia, no de deseo.

Y ahora sí: ¿qué pasa si hay sentimientos? Si la aprendiz y la persona tutora se enamoran. Puede pasar. La confianza, la exposición, la vulnerabilidad crean cercanía. No es un pecado, ni hay que armar drama. Pero sí es una zona delicada. Lo ético es cerrar la tutoría en cuanto aparezcan esas señales. Se cierra el proceso, se recupera la horizontalidad y luego, si ambas personas todavía tienen interés, pueden explorarlo desde otro lugar. Lo que no debe pasar nunca es mezclar roles. No puedes estar en una tutoría y al mismo tiempo en algo romántico. Eso confunde, borra límites, y daña la autonomía.

Y ya que estamos siendo honestas: sí, la tutoría puede cobrarse. Y no hay nada de malo en eso. Acompañar, preparar, sostener, enseñar, revisar dudas y técnicas toma tiempo y energía. Cobrar por ese trabajo no lo vuelve menos ético, al contrario: formaliza el proceso y deja todo claro desde el inicio.

¿Señales de que algo no está bien? Si el tutor pide sexo, condiciona permisos, pone tareas con tintes sexuales, busca que dependas emocionalmente o se pone en plan terapeuta/salvador… eso no es tutoría. Eso es abuso. Y como muchas personas llegan con ilusión, nervios, ganas de pertenecer, la responsabilidad ética de quien acompaña tiene que ser altísima.

Una tutoría sana es como una buena clase: con objetivos, tiempos, límites y, si hace falta, un cierre claro y sin drama. Puede renovarse si sigue haciendo sentido, pero jamás debe crear dependencia. Y sí, puede haber idealización, o incluso atracción, pero ahí es donde los límites se vuelven fundamentales.

Entonces, si estás buscando una tutoría: no te vayas con lo primero que suena bonito. Pregunta, investiga, observa. Mira cómo se comporta esa persona en comunidad, pide referencias. Tu deseo merece respeto, no manipulación.

Y si eres tú quien quiere acompañar: hazlo con ética. Acompañar a alguien que apenas empieza en el BDSM no te da poder sobre esa persona. Te da una responsabilidad. Y eso se lleva con humildad, claridad y mucha cabeza.

La tutoría no es obligatoria ni una verdad absoluta dentro del BDSM. Es solo una herramienta. Bien usada, sostiene. Mal usada, hiere. Por eso hay que hablar de ella con claridad, sin filtros, sin miedo y sin endulzar lo que no se debe endulzar.

Comentarios

Una respuesta

  1. Avatar de MIGUEL ANGEL VARGAS RIVERO
    MIGUEL ANGEL VARGAS RIVERO

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *